Ante un torrencial de abejas que circulaban por mi materia gris, (así defino mi eterna distracción), lo único que logre captar de aquel mensaje fue,

“El tiempo esta en contra nuestra.”

Sentía que el esqueleto iba a escarbar la piel y salir corriendo. El corazón amenazaba con una explosion de emoción, dejando derramadas gotas de sangre y sudor alrededor.

Sorprendido ante mis palabras, pronuncie,

“Que sea lo que dios quiera.”

Yo! Yo! Que solo he mirado el cielo para alabar las estrellas y adorar la luna.

Misteriosas constelaciones, seguí tus pasos al pie de letra, con una neurosis apta solo para sueños en fiebre y me trajeron aquí…

Oré, recé y suplique a un dios que estuviera en mi favor; cuando yo muy bien sabía que nunca estuve a favor de el.

-A.Garcia